Él cuenta en su libro, que fue de visita a un museo, el de Louvre.
Y que de repente vio un cuadro muy importante y muy conocido y se acercó a mirarlo
se acercó, se acercó, se acercó.
Lo miró a dos centímetros durante diez minutos.
Cuando se alejó, le dijo a la mujer "yo no entiendo qué le ven de lindo e importante a este cuadro, son manchas de colores."
Y la mujer le contestó "eso es porque lo miraste muy de cerca, para apreciarlo tenés que verlo completo."
Agarrá lo que tengas más a mano, acercalo y miralo bien pegado a vos.
Intentá entender qué es lo que ves.
Intentá ponerle un sentido.
Vas a ver que no lo tiene
La vida también es así.
No podés entender por qué pasa lo que pasa, qué sentido tiene, por qué ese "color" está en ese "lugar".
Yo te puedo asegurar, que hay un artista excelente, que con tu vida quiere hacer una obra maestra.
Vos ves el hoy, el ahora, lo ves de cerca, ves sólo una parte.
Dios ve el cuadro completo.
Todo tiene un sentido, todo pasa por algo, nada pasa porque sí.
Esto tampoco
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